El martes me sucedió una secuencia reloca, que tengo una paja bárbara como para describir entera, así que voy a hacer una especie de lista con los sucesos que interesan, corte línea de tiempo:
- Tenía que ir a buscar a mi hermano al colegio a eso de las 8 de la tarde-noche, pero como no tuvo clases no estaba. Entonces me encontré con el chabón ese, el Cordobés, que estaba tirado en una esquina esperando un loco, xq llovía y no podía limpiar los vidrios de los autos. Así, nos fuimos a tomar una birra por ahí.
- Calló otro vago con un vino blanco, y el cordobés se fue a luquiar unas monedas para comer algo. Yo me quedé con el vago del vino copeteando.
- El vago del vino se llama Alberto, es un tipo grande, treintañero y callejero desde hace tiempo.
- Después nos fuimos a seguir copeteando x ahí y me dijo de ir a Capital Federal a tomar un vino, en lugar de quedarnos haciendo huevo acá en La Plata.
- Fuimos hasta Capital y llegamos a eso de las 9 de la matina del miércoles —obviamente, después de unos cuantos copetes más.
- No bien caimos, compramos otro vino, y después de dar unas cuantas vueltas por Constitución y por el centro lo convencí de que me acompañe hasta una rockería a comprar la entrada de Ska-p. Ya que estaba, ¿viste?
- Fuimos pateando quichicientas cuadras hasta el local, tomando más vino mientras el loco rastrillaba comida en locales varios. Entre todas las secuencias, nos cruzamos con cartoneros, un par de chantas que andaban luquiando con unas muletas, haciéndose los rengos, nos cruzamos con muchos, muchos policías federales, y bueno, con cientos de perras-turras-trolas-zanjudas.
- También nos cruzamos infinidad de putos, de todos los tamaños y colores, y hasta nos comimos una pisa con un par de putas re morochas, brasileras, dominicanas, no sé.
- A todo esto, cuando llegamos al Locuras (la rockería) los putos mal cogidos de los empleados no me quisieron vender la entrada porque "la caja está(ba) cerrada". Putas de mierda, botonas del patrón. La bronca que me agarró, ¡aH!, no sé cómo no le rompí toda la vidriera.
- Después se me ocurrió llamar a mi vieja, que me cagó a puteadas y me dijo que me estaba buscando la policía, jajaa
- Después volvimos a La Plata, copetiando otro vino. Llegamos, me tomé el bondi y volví a mi casa, la verdad que arruinado, porque el Alberto durmió en el tren pero yo no me acostumbro todavía a esos asientos de mierda.